El barco, el Roc Blanc II, estaba totalmente reparado, no quedando rastro del siniestro del pasado año, en el momento de embarcarnos en él. Los primeros dos días y medio los dedicamos a comprobar su estado general, su equipamiento y los equipos de navegación. También tuvimos que proceder al avituallamiento, ya que el barco había quedado totalmente vacío.
Tres días después de nuestra llegada a bordo, la meteorología fue favorable para zarpar hacia el Norte de la isla. Y asi hicimos. La isla la recorrimos en el sentido contrario a las agujas del reloj, como estaba previsto.
La derrota seguida en las dos primeras semanas apenas difirió respecto a la planificación inicial. Algunos puntos de recalada se cambiaron como consecuencia de la marcha seguida, o del estado de los inicialmente planificados mediante guías náuticas. Sin embargo, sí visitamos aquellos lugares que habíamos previsto. En la tercera semana la meteorología cambió radicalmente, presentándose un fuerte temporal en el canal entre Cerdeña y Mallorca. Esto nos llevó a permanecer cinco días en puerto, en el SW de la isla, ya que con esas condiciones de mar y viento era imposible cruzar dicho canal. Una vez amainó el temporal, zarpamos de Carloforte, en la Isola di San Pietro, saltando a Baleares. Dado el tiempo que pasamos en aquel puerto, arrumbamos directamente a Mallorca sin pasar por Menorca.
En un par de días iniciaré el relato de esta interesante travesía en torno a Cerdeña, esa isla que durante cuatro siglos estuvo bajo influencia española, primero perteneciendo a la Corona de Aragón, y después al Reino de España. Son muchas las huellas existentes de dicha época, tanto en forma de fortificaciones costeras y atalayas, como de iglesias y otras edificaciones civiles.


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